Por Luisina Gala Golosetti.

En resumidas cuentas, una Startup es una organización temporal diseñada para buscar un modelo de negocio que sea recurrente y escalable, bajo condiciones de extrema incertidumbre. (Steve Blank y Bob Dorf. “El manual del emprendedor”)

A continuación vamos a desentrañar cada una de las partes de dicha definición. En primer lugar es una “organización temporal”, esto significa que una Startup no busca ser una Startup durante toda la vida del negocio, sino que su objetivo es convertirse en una empresa. Para lograrlo, es necesario que identifique un modelo de negocio que sea recurrente y escalable. Esto implica que el negocio pueda multiplicar sus ingresos sin necesidad de aumentar sus costes de la misma manera. Finalmente, el último aspecto que define a las Startups es que operan en condiciones de extrema incertidumbre. Una empresa ejecuta un modelo de negocio conocido, por sí o por el mercado. Por lo tanto hay suficiente información que le permite tomar decisiones. Sin embargo, en una Startup, esta información no existe. Si por ejemplo decidís poner una fábrica de bicicletas, podrás estudiar como otras fábricas de bicicletas construyeron su negocio. Si en lugar de ello, buscarás construir una Startup, no vas a contar con otros modelos a los cuales seguir. Para graficar esto, podemos tomar el ejemplo de Airbnb: cuando nació este modelo de negocio, no existían propuestas similares en el mercado, por lo tanto no contaban con otros ejemplos que les ayudarán a diseñar su propuesta. Es por ello que tuvieron que crear distintos experimentos para poner a prueba la hipótesis de que las personas estarían dispuestos a alquilar por algunos días la casa de un desconocido. 

En conclusión, una Startup no es una versión pequeña de una gran empresa. Es por ello que no pueden utilizarse las mismas herramientas que en los emprendimientos tradicionales. Esto lleva a las Startups a buscar metodologías que les permitan explorar la realidad para reducir la incertidumbre en la cual se manejan.  Cuando alguien quiere iniciar un emprendimiento tradicional, la recomendación es investigar el mercado y con ello armar un Plan de negocios. Sin embargo, como ya dijimos la Startup no cuenta con información suficiente disponible para hacer esto, por lo que ante esta total incertidumbre, el único camino es ir poniendo a prueba nuestras suposiciones e ir aprendiendo los resultados obtenidos. Para esto la metodología que recomendamos es Lean Startup. 

El primer paso es definir el problema que buscamos resolver. Esto es posible a través del “desarrollo de cliente”, sobre el cual hablaremos en detalle en un próximo artículo. Una vez que identificamos el problema, debemos pensar en cómo solucionarlo. Para ello pueden ser muy útiles las herramientas de Design thinking. A continuación, en lugar de desarrollar un producto final y rogar que a los clientes les guste lo suficiente para comprarlo, debemos construir un “producto mínimo viable”, que nos permita poner a prueba nuestra propuesta de valor de forma rápida y barata.  Antes se esperaba que el emprendedor cree un producto con todas las funcionalidad o características posibles que el cliente pudiera desear. Ahora vamos a poner a prueba las partes principales de la idea mediante prototipos, páginas web, etc. Primero hay que probar los problemas y luego probar las soluciones, mediante un PMV, que no tendrá todas las funcionalidad posibles, sino algunas de ellas. Descubriremos que puede ser que necesitemos cambiar algunas de nuestras ideas, a los cambios menores se les llama iteraciones, y a los cambios mayores se los denomina pivotes. 

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